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La Joven Guarda
Mendoza · Argentina

¿Cómo tomar vinos extraordinarios sin que te cuesten una fortuna?

En Mendoza se hacen cada año miles de vinos muy buenos. Vinos de enólogos independientes con producciones de 2.000, 3.000 botellas. Gente con talento que no tiene presupuesto para premios, distribuidores ni influencers.

Esos vinos no llegan a ninguna góndola. No aparecen en ninguna carta de restaurante. No los recomienda nadie porque nadie los conoce — salvo los que vivimos entre ellos.

Yo vivo entre ellos. Hace quince años que recorro esas bodegas, tomo vinos con los enólogos antes de que los embotellen, y elijo los que me parecen mejores sin pedirle permiso a ningún concurso ni a ninguna revista.

Si esto te dice algo, unite a mi lista:

Sin sommeliers con infulas. Sin bodegas que pagan para que las recomienden. Sin verso.

Hay un montón de gente hablando de vino en Argentina. Influencers que muestran botellas caras de bodegas que los invitan. Sommeliers de Instagram que usan palabras que no existen fuera de una cata. Guías y rankings donde lo más importante es quién paga la entrada.

Ninguno de esos te va a decir que hay un Malbec de productor desconocido en Luján de Cuyo que le da pelea a cualquier Gran Reserva del doble de precio. Porque no tienen ningún incentivo para hacerlo.

Yo sí lo tengo. Mi único incentivo es que cuando te llegue la caja, abras una botella y pienses: este tipo sabe lo que hace.

Tres veces por semana te mando un mail. Corto. Sin tecnicismos. Sobre vino, sobre Mendoza, sobre lo que se me cruce. Y cuando tenga lista una caja de tres tintos elegidos por mí, te aviso.

Si esto es lo que estabas buscando:

El mejor vino argentino no está donde creés.

No está en el supermercado. Tampoco en la vinoteca de Palermo. Ni en el restaurante que tiene la carta más larga.

Está en una bodega chica de Agrelo donde un enólogo tomó la decisión de hacer poca cantidad y hacerla bien. Está en un productor de Gualtallary que vinifica en su garage porque todavía no tiene bodega propia. Está en una cooperativa familiar de San Rafael que lleva tres generaciones haciendo lo mismo sin que nadie los descubra.

Yo los descubrí. Y los quiero compartir.

El newsletter es gratis. La caja mensual, cuando esté lista, va a valer cada peso.

Anotate y empezamos:

Ah, y si querés saber algo más sobre mí, te lo cuento acá.